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Bienvenidos a Nuestro Museo...
                                            los estábamos esperando
Como dueños de una casa que esperamos sea sentida como propia por todos los que la recorran, nos corresponde hacer algunas sugerencias iniciales.
Están destinadas a procurar que la experiencia que se disponen a vivir sea verdaderamente bien aprovechada.
Un museo puede ser enorme o pequeño según la actitud de quien lo recorra.
Si el visitante pretende devorarse todo lo que hay en estas vitrinas, de golpe y lo más rápidamente que pueda, lo más probable es que no sólo terminará atosigado, sino que el devorado terminará siendo el mismo.

Conviene entonces tener presente que cada objeto expuesto tiene su razón de ser y representa una historia digna de ser conocida.
Por más pequeño que sea, ofrece detalles merecedores de ser descubiertos y compartidos.
Fortín Mercedes en general y nuestro museo en particular constituyen una alternativa de pausa para quienes están inmersos en las urgencias cotidianas.
Esas que, muchas veces, impiden apreciar cuanto hay para valorar alrededor de cada uno de nosotros.

Por eso, a la hora de recorrer nuestras salas, abra bien los ojos. Mire una y otra vez, especialmente allí donde cree que ya no hay nada para observar. Seguro que siempre encontrará algo más, para aprender, para pensar, para valorar…
Aprenda que ese objeto que permanece ante sus ojos puede ser único e irrepetible.
Piense cuánto representa e intente colocarlo en su contexto histórico.
Valore que ha sido rescatado de entre las arenas de los tiempos para que personas como usted tengan la chance de saber como fueron los tiempos pasados, para así, comprender el presente y vislumbrar el futuro.

El Museo Regional y Misionero de Fortín Mercedes nació con el propósito de ser una conjunción del aporte de los nativos de la Patagonia y los inmigrantes que los educaron y evangelizaron.
También de atesorar el arte y la ciencia, la Naturaleza y la historia de quienes forjaron estas tierras.
En definitiva, aspiramos a propiciar un acercamiento distinto a la fascinante región de la Patagonia, de la que la familia salesiana se siente parte integrante.
Esperamos, sinceramente, lograr nuestro objetivo. De todo corazón. PASEN Y VEAN.

"Es de buen nacido ser agradecido"

En este caso, la Inspectoría Salesiana de la Patagonia Norte tiene una inmensa deuda de gratitud hacia el P. Juan Edmundo Vecchi, 8º Sucesor del gran visionario y soñador de la Patagonia, San Juan Bosco. 

Efectivamente, el P. Vecchi, nacido en la capital rionegrina y educado en las aulas fortinenses, desde 6º grado hasta la culminación de los estudios de Normal, allá por los años 42-48, al convertirse en Rector Mayor de la Congregación Salesiana en el Capítulo General 24º, celebrado en Roma en 1996, dio impulso al proyecto de restauración del Museo Misionero Salesiano de Fortín Mercedes. 

Gracias a su insistencia, a su paterna solicitud, a sus luminosas directivas y a su generosa colaboración, lo que parecía un sueño irrealizable pudo concretizarse en ocho meses. Y el viejo Museo, que albergaba recuerdos de los primeros misioneros y de los habitantes de nuestro bendito suelo, estrenó sus luminosas, amplias y espléndidas nuevas dependencias el 12 de octubre de 2000.

El gran mecenas de nuestro Museo no pudo estar presente en tan fausto acontecimiento. Lo representó el Superior Regional para el Cono Sur de la Congregación: el salesiano brasilero P. Helvécio Baruffi. Sin embargo, siguió pensando en esta Obra que trasciende los lìmites de nuestra Patagonia, por tratarse del Museo de las primeras Misiones Salesianas ofreciendo, con gran magnanimidad, algunos recuerdos de sus viajes por el Mundo para que sean expuestos en nuestro Museo, como perenne expresión de su cariño y gratitud al Fortín que lo educó y lo vio crecer como hijo de Don Bosco.

P. Vecchi, cuando las fuerzas físicas comienzan a faltarle, desde el Santuario cercano de María Auxiliadora se eleva nuestra agradecida plegaria al Señor de la Vida, a fin de que lo sostenga y colme de bendiciones y, quiera nuestra celestial Madre, concederle la gracia extraordinaria de podernos visitar. 

La Patagonia agradecida lo espera!